8 saboteadores de tu dieta

 

¿Sueles comer sanamente y no logras bajar de dieta? Sin darte cuenta puedes estar arruinando tu dieta trago a trago o migaja a migaja. Descubre cuales son los saboteadores más comunes para poder eliminarlos y empezar a ver resultados

 

1.Beber tus calorías

Parece increíble que una bebida tenga tantas calorías pero si cuentas las bebidas que te tomas a diario, es probable que éste sea el principal saboteador de tu dieta. Por ejemplo; tu jugo de naranja mañanero tiene 112 calorías, tu frappuccino de después de la comida tiene 300 y la copa de vino que te tomaste durante la cena fueron 100 calorías más. Ahí tienes 512 calorías que si las hubieras cambiado por un té, un café negro y un agua mineral, podrías habértelas ahorrado.

 

2.No consumir suficiente proteína

Si eres de las personas que prefieren desayunar algo ligero como una fruta, un cereal, o una barrita, en lugar de un desayuno grande, pensando que así bajarán de peso, puedes estar cometiendo un error. El problema es que esos alimentos se procesan en el cuerpo de manera rápida y en una o dos horas tendrás mucha hambre y querrás comer algo más. En cambio, si incluyes proteína en cada comida, sobre todo en el desayuno, te ayudará a tener un mayor nivel de saciedad, por lo que sentirás menos hambre y podrás superar los antojos de media mañana.

 

3.Comer una MEGA ensalada

“¿Cómo?”, te has de preguntar. “¿No es una ensalada saludable?”. Todo depende del tipo de ensalada que consumas. Hay ensaladas bajas en calorías que llevan verduras verdes, jitomate, cebolla, pepino, jícama, zanahoria, pimiento, etc. y se acompañan con aderezos como vinagretas ligeras, pero si tu ensalada contiene queso, frutos secos, tocino, croutones, nueces o cacahuates garapiñadas y para rematar un aderezo cremoso, tu saludable ensalada puede tener más de 500 calorías.

 

4.Sobreestimar las calorías quemadas en el gimnasio

¿A qué me refiero con esto? Que después de hacer tu rutina en el gimnasio, decides irte a desayunar unos chilaquiles con pollo, con un jugo y pan dulce pues quemaste muchas calorías y te lo mereces. Por otro lado, dependiendo del ejercicio que realices y el peso que tengas, puedes llegar a quemar entre 250 a 500 calorías por hora, mientras que ese súper desayuno puede llegar a las 900 calorías. Así que si tu meta es bajar de peso, no por hacer ejercicio te des permiso para comer todo lo que deseas pues en lugar de bajar de peso llegarás a subir.

 

5.Consumir más calorías en la noche

Típico, durante el día comes muy poco pero al llegar a casa consumes todo lo que no comiste en el día. Como es la hora en la que por fin tienes tiempo de sentarte a comer y casi no comiste durante el día, parece que no es gran cosa cenar 3 quesadillas, un licuado de chocolate y unas galletas. Una cena como esta es un gran saboteador de la dieta pues es muy poco probable que estas calorías las llegues a quemar antes de dormir. Como no sucederá, serán almacenadas en el cuerpo en forma de grasa y ¡adiós dieta!

 

6.No beber suficiente agua

El beber agua a lo largo de día ayuda a tu cuerpo a estimular su capacidad de quema de grasa, además de contribuir a mantenerte saciado e hidratado. Y como ya sabes lo normal que debe de beber una persona son 8 vasos diarios (más si hace mucho calor o estás practicando mucho deporte). Y con beber agua no me refiero a beber refresco, café, bebidas deportivas o jugos, me refiero a agua simple. Claro que si no te gusta el agua simple trata de beberla con unas gotas de clorofila, un poco de Jamaica sin azúcar, o rodajas de limón o naranja para darle un toque de sabor.

 

7.Evitar el entrenamiento con pesas

Hay quienes piensan que hacer entrenamiento con pesas los dejará con un cuerpo sumamente musculoso. Pero si se entrena con peso bajo y combinándolo con cardio, esto no sucederá y además dará un gran beneficio: que al tener más masa muscular el metabolismo será más eficiente y por lo tanto ayudará a quemar más calorías, incluso en reposo. Así que de ahora en adelante, no le tengas miedo y empieza a trabajar tus músculos.

 

8.Consumir todo ¡light!

El consumo de productos light inició en los años ochenta pensando que con hacer todo el versión light se podría revertir los problemas de obesidad en el mundo. ¿Qué sucedió? ¡Todo lo contrario! Ahora el problema de obesidad es ya global y sumamente serio. El problema es que ahora relacionamos la palabra “light” o “bajo en grasa” como saludable, pero ¿en verdad podríamos catalogar a un refresco como algo saludable? No lo creo. Otro problema es que al ver que el producto es “light” consumimos más de la porción recomendada. Además estos productos son adicionados con diferentes azucares, endulzantes artificiales e ingredientes químicos para hacerlos más apetitosos después de que se le quitó la grasa o el azúcar de la versión original. Mejor opta por la versión original del alimento que tanto te guste pero cuida la porción.

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Post Author: Dosis Diaria

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